viernes 02 de diciembre de 2022 - Edición Nº65

Locales | 15 nov 2022

Avance de Tecnología Médica

La FIO diseñó una camilla de rehabilitación para CORPI que es única a nivel país

El prototipo mejoró el tratamiento en pacientes con patologías de miembros inferiores.


La Facultad de Ingeniería desarrolló un prototipo cuya aplicación mejoró el tratamiento en pacientes con patologías de miembros inferiores.

En este sentido, los ingenieros Roberto de la Vega, desde la academia y Horacio Balbiani, como presidente de la institución sanitaria explicaron la importancia que reviste este avance de tecnología médica.

“Como institución es un orgullo poder tener equipos que los pacientes necesitan para aplicarlos a las terapias y es un orgullo poder sentarnos con la Facultad de Ingeniería que nos acompaña con el conocimiento para aplicarlo”, planteó Balbiani. De esta manera, el presidente de CORPI (Centro Olavarriense de Rehabilitación Psicofísica Integral) se refierió a la camilla bipedestadora diseñada por investigadores de la FIO, que permitió mejorar los tratamientos de rehabilitación en pacientes con patologías de miembros inferiores.

Actualmente este tipo de camillas no se fabrica en Argentina y las existentes están hechas a medida de determinados pacientes, pero el resto se importa, lo que pone en valor el rol estratégico de la FIO en cuanto al desarrollo de dicha tecnología médica.

La Facultad aportó la capacidad técnica a partir de la participación de los docentes Pedro Pablo Escobar (bioingeniero), Roberto C. Leegstra (ingeniero electromecánico y en Seguridad e Higiene en el Trabajo), Silvano Renato Rossi (doctor en ingeniería eléctrica), Raúl Romero (ingeniero Electromecánico) y Franco Emmanuel Déber (licenciado en Tecnología Médica), además de dos alumnos tesistas que se sumaron al diseño de los primeros prototipos como parte de su proyecto de trabajo de fin de carrera.

Por su parte, CORPI dispuso el conocimiento médico y la demanda puntual, y la empresa Metalmec realizó el mecanizado de piezas. Con el trabajo conjunto de las tres entidades se construyó un prototipo, el cual fue puesto en valor por la misma institución médica.

Las estadísticas indican que alrededor del 8% de los pacientes hospitalarios se encuentran en condiciones de ser asistidos por este tipo de tecnologías específicas, que mejoren tanto la calidad de vida del paciente como la calidad de la atención médica, con lapsos más cortos de recuperación y capacidad de medición cuantitativa de la mejora durante el proceso de rehabilitación.

Qué mide

Estas terapias de rehabilitación demandan la incorporación de equipamiento avanzado para poder cuantificar el efecto en el paciente y mejorar la efectividad de las mismas, mediante la medición de los esfuerzos de apoyo de cada pierna y la medición del ángulo de inclinación.

Por lo que este proyecto facilitó la rehabilitación de patologías de miembros inferiores con una medición cuantitativa del proceso que permite conocer el estado actual y la evolución de los pacientes durante el tratamiento.

Se trata de un prototipo “completamente funcional que permite realizar todas las acciones de manera automatizada y que transmite las mediciones vía bluetooth a una aplicación para dispositivos móviles, pudiendo registrar todas las mediciones efectuadas de manera histórica para cada paciente, llevando un registro de cada sesión de terapia”, explicó el bioingeniero Escobar.

Además, este desarrollo generó un producto que puede insertarse en el mercado de la tecnología médica para rehabilitación dado que no existen equipos con las mismas prestaciones en el país.

“El paciente se acuesta y tiene dos balanzas. A medida que se va inclinando mide cómo se distribuye el peso del cuerpo entre dos piernas, si están equilibradas o no, y van cambiando el ángulo. El médico puede ver no solo diferencia de peso sino el ángulo y transmitirlo al celular mediante la aplicación desarrollada. Sirve para ver evolución de tratamientos de rehabilitación”, indicó el Ing. de la Vega, codirector del equipo de investigación que ideó la camilla.

Segundo intento, optimizado

 La camilla bipidestadora de CORPI se desarrolló desde la FIO en el marco del Programa Consejo de la Demanda de Actores Sociales (PROCODAS) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y se presentó ante la Sociedad Argentina de Bioingeniería (SABI).

El IDEB (Instituto de Desarrollo Económico Bonaerense) financió la propuesta que permite llevar a los pacientes del plano horizontal al vertical, progresivamente. El diseño utiliza sensores que permiten medir la fuerza que realiza la persona en cada pierna. Dado que la fuerza que una persona en recuperación debe hacer depende del ángulo de inclinación, con estas incorporaciones se puede medir el efecto de la terapia de recuperación en el tiempo, a medida que el paciente mejora su fuerza y recupera el tono muscular.

La camilla de bipedestación “puede sensar variables de interés médico como el ángulo de bipedestación y el esfuerzo individual de apoyo de cada pierna. Esto es algo que ninguna camilla del mercado internacional realiza, por lo que supone una innovación importante en el campo de equipamiento médico para asistencia a la rehabilitación y porque introduce un nuevo equipo en el mercado mundial de dispositivos médicos”, remarcó Escobar.

“Surgió antes de la pandemia, como una necesidad de CORPI, donde ya se había hecho antes una camilla pero sin medición de ángulos ni comunicación con el teléfono. Fue un primer desarrollo”, aclaró de la Vega.

Ahora se sumó más tecnología y se optimizaron las mediciones. La materialización se concretó en Olavarría: “La parte estructural la hizo un taller metalúrgico y el software electrónico lo desarrollamos nosotros, mediante un trabajo en equipo donde cada uno aporta lo suyo. Esto es colectivo”, enfatizó.

Por su parte, el presidente de CORPI explica que “recibimos la propuesta a partir de la terapia con pacientes que estaban en cama para ver de qué forma iban recibiendo el flujo sanguíneo en distintas posiciones, variando de vertical a horizontal. A la FIO le interesó y empezamos a trabajar con la dirección técnica del profesional médico diciendo ´queremos esto´. Se hizo en dos etapas. Una con una camilla más ancha, para todo tipo de físicos y rangos etarios y después con esta segunda camilla, más angosta y completa”.

Se unió el conocimiento de la academia con una necesidad de la institución. “La probamos y funcionó perfecto”, subrayó Balbiani. “Surgen estos desarrollos a partir de la propuesta de profesionales nuestros y se hacen productos que no están en el mercado, esto de medir el ángulo y el peso en piernas no estaba”, comentó.

Otra ventaja comparativa es que “funciona a batería y se lleva a cualquier lugar, con movimientos graduales y tecnología de avanzada. El uso es cotidiano y sin dudas lo están aplicando”, valoró Balbiani con las expectativas puestas en la camilla inicial, donde la FIO hará una reingeniería para que cumpla la misma función que el segundo prototipo.

Vínculos e interacción

“Hemos hecho muchos desarrollos novedosos de sistemas que existen en el mundo, pero que se adaptan a las realidades cercanas, nacionales y regionales. No son inventos, pero no existen acá ni en Latinoamérica. Son importados”, indicó de la Vega.

De hecho, “al grupo se contactan generalmente los usuarios finales, no el empresario que quiere fabricar camillas, por ejemplo. Presentamos el proyecto en la SABI y hubo varios interesados, empresas que fabrican productos de rehabilitación incluso. A partir de esos contactos se desarrollan sistemas innovadores que son aptos para su fabricación y comercialización posterior, a partir de empresas que adopten esas innovaciones con ese fin. Nuestra función además de la docencia, que es central, es hacer investigación, desarrollo e innovación y no puede ni debe depender de nosotros la fabricación y comercialización”.

La importancia de proveer soluciones con valor agregado a nichos de mercado vacantes es “un mérito de la academia, permitiendo el desarrollo de prototipos funcionales que luego pueden ser transferidos directamente al cliente o a modo de producto a incubar por una empresa, realizando transferencia de conocimiento al sector productivo del campo de tecnologías médicas para la asistencia a la salud, satisfaciendo de manera alguna la necesidad de dispositivos especiales que no existen en el mercado regional, nacional y en este caso particular, a nivel global”, destacó Escobar.

De la Vega señaló la vinculación que se genera con las instituciones ya que “siempre hay una interacción fuerte con la contraparte. Compartimos conocimientos con la institución y el aprendizaje es colectivo”. Eso se traduce en nuevas demandas como un elevador para que personas discapacitadas puedan sumergirse en el agua, que ya fue planteado por CORPI y que en el mediano plazo podría ingresar al “laboratorio” de innovaciones a desarrollar por la FIO.

Facultad de Ingeniería UNICEN

 

 

 

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