viernes 02 de diciembre de 2022 - Edición Nº65

Locales | 12 nov 2022

HISTORIAS

La emotiva historia del olavarriense que es jurado de Canta Conmigo: "Mi abuela falleció y quería que estuviera en la tele"

Se trata de Luciano Rosini, un artista que llegó a Buenos Aires con muchos sueños y que con trabajo llegó a cumplir.


“Actor. Cantante. Productor Artístico. Jurado de Canta Conmigo Ahora”, son algunas de las profesiones que elige Luciano Rosini para presentarse en sus redes sociales. Para el público del ciclo de Marcelo Tinelli es “el de los sombreros raros”. El artista de 38 años llegó desde Olavarría hace más de 20 años con el sueño claro: vivir de lo que ama. En diálogo con Teleshow, contó cómo fue llegar a la gran ciudad, cómo se gestó su show El secreto de los dragones, qué hace con canciones de Charly García y la premonición de su abuela: “Cuando iba a su casa, ella me decía ‘¡mi Tinelli!’”.

“Que la suerte te encuentre trabajando”, reza un popular dicho y Luciano es ejemplo de ello. Cuando su nombre empezó a sonar para el casting de los cien, llamó la atención de muchos de los encargados de la audición, quienes lo conocían de otros trabajos. “Conté que hacía tango alegre y murga de salón y ellos sabían lo que hacía”, dijo sobre su labor en Despelotango, el show con el que este sábado se presentará en Caras y Caretas, y recordó cómo fue la prueba: “Me preguntaron qué tipo de jurado sería y yo estaba en una audición, les dije que era más el tiempo que pasaba del lado de la persona que se presentaba que del otro. Entonces soy jurado empático, no me paro siempre porque tengo mi punto de vista sobre lo que veo, pero puedo empatizar y veo al participante y pienso, ¿cómo lo hacen?”.

El cantante agradece la posibilidad de formar parte del reality: “Es un certamen hermoso, nos encontramos con colegas, se abren puertas para gente que viene a cantar de otros lados. Estoy contento y lo puedo capitalizar, visibilizar mi trabajo”. Entonces contó una anécdota con sus padres, que lo ven por pantalla cada noche: “Hice videollamada con ellos en el horario del programa y cuando empezó, mi mamá me cortó porque arrancaba, eso resume lo que le pasa a la familia”.

Él pertenece a la generación que creció con Ritmo de la Noche, VideoMatch, El Show de VideoMatch y ShowMatch: “Mi abuela falleció hace unos años y cada vez que entraba a su casa me decía ‘mi Tinelli, porque soy alto y delgado y que quería que estuviera en la tele, ella lo proyectaba como nadie”. Aunque lo imaginó, no llegó a verlo al lado del conductor, pero sí pudo admirar su trabajo en publicidad y teatro: “Ella vio que estaba en camino. Esto de hoy, yo no sé si lo fantaseaba como tal, pero sí, me emociona estar en el predio de Polka, soñaba con actuar”.

Y en busca de ese sueño, es que a los 17 llegó desde Olavarría a Buenos Aires, encandilado por las luces, a estudiar arte dramático y en paralelo canto, sin ser tan consciente tal vez de que la música sería uno de sus caminos: “Eso fue porque allá trabajaba en una agrupación de carnavales y se naturalizaba que el que grababa las voces, referencias en casete, era Luciano porque Luciano cantaba bien... y eso algo despertó en mí. Yo no lo sabía, yo actuaba, desde los 8 estudié teatro que empecé en el colegio y abrí a otros lugares, pero no cantaba”.

Sus ganas de estar arriba del escenario fueron tan fuertes que, a las pocas semanas, una maestra de canto lo recomendó para un proyecto de un conocido, lo que derivó en que fue una de las voces de un coro de carnaval y desde ese momento no paró de trabajar, ni de estudiar, aunque con altibajos, ya que no es fácil. “Algunas veces se está mejor que otras, pero hace unos años me siento estabilizado, vivo puramente del arte, pero no solo del canto y la actuación, sino también produzco, es una gracia ser también generador de trabajo”.

Aunque era chico, durante sus primeros tiempos en Buenos Aires no sufrió el desarraigo, ni el desapego: “Eran tantas las ganas, y me recibieron muy bien. Yo quería venir, pasaba siempre por acá porque teníamos parientes en La Plata, y cuando venís, alucinás y proyectás cosas, lo querés, pero lo ves muy lejano por la situación, por la realidad. Yo agradezco a mis padres que confiaron, les dije que venía con o sin apoyo, que sino lo haría a la mayoría de edad, Pero pienso en la gente que no quiere irse de su ciudad y lo tiene que hacer sí o sí para estudiar, y debe ser feo. Debería haber posibilidades de formación, además a esa a edad sos chico todavía”.

En su familia no había artistas, o al menos eso creyó durante muchos años. “Cuando dije que quería estudiar música, me mandaron a básquet, somos de clase media luchadora y era deporte o música y mi mamá me dice que se arrepiente de no mandarme cuando dije que quería estudiar eso. Jugué en varios clubes y torneos, pero no era lo mío”.

“En la familia era el único que tenía esa orientación al arte. Con el tiempo, caí a cuenta que mi padre es un artesano de la mecánica, porque es restaurador de autos antiguos y algo pude conectar, es un artista. Muchos años después, más cercano a ahora, mi madre me confesó que su sueño de adolescencia era ser cantante y que el fondo de la casa de sus padres daba con el de un director de orquesta y por las tardes salía a cantar pegada en la medianera, deseando que esa persona la descubriera”, contó con cierta admiración y agregó que siempre la escuchó cantar boleros, temas de Estela Raval o Nino Bravo, pero no sabía que ese era el sueño.

Es por eso que insiste para que ella participe en su próximo disco, que comenzó a grabar para celebrar sus 18 años en la música: “Me dijo ‘salí de acá, estás loco’, pero lo voy a lograr y jugaremos en un estudio. Cuando supe que ella quiso ser cantante, me cayó una ficha”.

Además de hacer su propia música y el show Despelotango (se presentará también el 27 de este mes en El Festival de Tango de La Boca y en el Festival Abasto y en diciembre en el Teatro Argentino de La Plata), este año produjo y protagonizó el musical El secreto de los dragones, hecho con canciones de Charly García, “Con el aval de Charly”, destacó.

Es que, con su socia, fueron a la casa del músico, le llevaron chocolates y le pidieron permiso para usar su obra. “Ya habíamos hecho algo con canciones de Spinetta, es un show para toda la familia, hay una historia. Nos citaron una tarde del equipo de él, nos atendieron, tuvimos una charla, nos contaron cómo estaba y nos agradecieron porque había en ese momento otros espectáculos referidos a él y destacaron que nosotros fuimos a pedir permiso, cosa que valoraron y nos dijeron que sí, que lo hagamos”.

Con información de Teleshow...

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