El Observatorio de Redes Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN viene desarrollando desde hace más de una década un trabajo de investigación y abordaje interdisciplinario sobre las formas en que niños, niñas y adolescentes construyen sus vínculos en los entornos digitales.
Ese recorrido tuvo recientemente un nuevo reconocimiento: en la duodécima sesión del Honorable Concejo Deliberante de Olavarría, los ediles aprobaron una resolución que declaró de interés legislativo municipal el libro “La trampa invisible. Grooming en Argentina: prevención, intervención y acompañamiento”, del magíster Sergio A. Magallanes, director del Observatorio.
En una entrevista realizada por Conexión Moebius (107.1), Magallanes explicó que el libro es resultado de un proceso de trabajo que comenzó en 2012 como una línea de investigación dentro de la Facultad y que en 2019 dio lugar a la conformación del Observatorio. Parte de ese recorrido incluyó investigaciones realizadas en escuelas primarias y secundarias, públicas y privadas, de la Región Educativa 25, que comprende Olavarría, Azul, Bolívar y Tapalqué.
El conocimiento producido a partir de esas investigaciones permitió sistematizar información y convertirla en herramientas destinadas a la prevención y al acompañamiento. Magallanes remarcó que, aunque el libro lleva su nombre, se trata de un trabajo colaborativo e interdisciplinario, en el que participan profesionales de distintas áreas, entre ellos antropólogos, comunicadores sociales, periodistas, psicólogos sociales, psicopedagogos y abogados.
Uno de los aspectos centrales del trabajo del Observatorio es que no se limita a producir diagnósticos. El equipo desarrolla dispositivos de intervención en instituciones educativas y trabaja tanto en la prevención como durante situaciones de grooming y en el acompañamiento posterior. “No es un delito que empieza y termina”, explicó Magallanes durante la entrevista, al destacar la necesidad de acompañar también las consecuencias que atraviesan los niños, niñas, adolescentes y sus familias.
La propuesta parte de una mirada que busca evitar tanto la estigmatización como la prohibición del uso de dispositivos. En lugar de demonizar las redes sociales o los teléfonos celulares, el Observatorio plantea trabajar sobre un uso racional y acompañado, fortaleciendo los vínculos y la identificación de adultos referentes a quienes los chicos puedan recurrir cuando atraviesan una situación que les genera incomodidad.
En ese sentido, Magallanes definió a los vínculos afectivos como una herramienta fundamental de prevención y sostuvo que el acompañamiento familiar debe construirse también alrededor del uso cotidiano de los dispositivos. La propuesta apunta a que niños y adolescentes puedan comunicar lo que les sucede sin temor a perder el acceso al celular o recibir un castigo, ya que ese temor puede convertirse en una barrera para pedir ayuda.
Ese enfoque también estará presente en una nueva actividad que el Observatorio de Redes Sociales de la FACSO realizará junto al Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial Departamental Azul. Bajo el título “El groomer no hackea dispositivos, hackea vínculos”, la jornada se desarrollará el viernes 18 de septiembre en Azul y estará a cargo de Magallanes, el Lic. Joaquín Méndez y la Abg. Gabriela Delía, integrantes del Observatorio.
La actividad buscará brindar herramientas para reconocer situaciones de riesgo, identificar mecanismos de manipulación y comprender las estrategias de control que pueden aparecer en los vínculos digitales, con especial atención a niñas, niños y adolescentes.
La elección del abordaje no es casual. Para el Observatorio, comprender el grooming requiere ir más allá de la dimensión estrictamente tecnológica o jurídica. En su entrevista con Conexión Moebius, Magallanes explicó que el adulto que realiza grooming puede presentarse como un par y utilizar redes sociales, videojuegos, perfiles falsos, moduladores de voz y otros recursos para construir confianza y engañar a la víctima.
El reconocimiento del HCD al libro “La trampa invisible” se suma así a un proceso más amplio: el de una institución universitaria que busca transformar la investigación académica en herramientas concretas para la comunidad.
Desde el Observatorio destacan que una charla aislada no alcanza. Por eso, sus intervenciones en escuelas parten de un sondeo previo entre estudiantes y pueden continuar con talleres y encuentros que permitan trabajar de manera sostenida sobre el uso de dispositivos, las redes sociales, los vínculos y las situaciones de riesgo.
El objetivo, en definitiva, es producir conocimiento sobre una realidad que atraviesa cada vez más espacios de la vida cotidiana y ponerlo a disposición de familias, instituciones educativas, organismos públicos y de la comunidad en general. Una tarea que combina investigación, formación, prevención e intervención y que busca fortalecer una ciudadanía digital capaz de reconocer riesgos sin convertir a las tecnologías en el problema, sino comprendiendo las relaciones que se construyen a través de ellas.