La agencia local del PAMI en Olavarría atraviesa días de fuerte tensión luego de que se concretara el cambio compulsivo de médicos de cabecera para miles de afiliados y, en paralelo, se redujera drásticamente la dotación de personal por la salida de seis trabajadores mediante retiros voluntarios. La combinación de ambas situaciones provocó largas filas, malestar entre los jubilados y un creciente conflicto con los profesionales médicos.
A comienzos de julio, PAMI decidió modificar de manera unilateral el médico de cabecera de aproximadamente el 20% de los afiliados de Olavarría.
La medida tomó por sorpresa tanto a los pacientes como a los profesionales, ya que los beneficiarios no recibieron ninguna notificación previa y, en muchos casos, recién descubrieron el cambio cuando acudieron a su consulta habitual.
La decisión generó un inmediato rechazo entre los médicos afectados, quienes denunciaron un “quite arbitrario de pacientes” y advirtieron que la medida rompió el vínculo construido durante años entre los afiliados y sus médicos de confianza.
Una de las voces más críticas fue la médica Silvia de la Torre, quien expresó: “Mis pacientes me llaman llorando, desesperados al descubrir que fueron asignados a otro profesional que no conocen. Decidí atenderlos gratis. Mientras otro cobra por mi trabajo, yo los voy a atender gratis”.
Este lunes, las autoridades de la agencia local de PAMI, encabezada por el concejal libertario Guillermo Lascano, justificaron la medida al señalar que el objetivo fue equilibrar las cápitas entre todos los profesionales tras la incorporación de nuevos médicos prestadores.
Como respuesta a los reclamos, el organismo informó que los afiliados que deseen recuperar a su médico de cabecera anterior deberán realizar un trámite presencial en la oficina local antes del 20 de julio.
Sin embargo, esa solución generó aún más malestar entre los jubilados, quienes consideran innecesario tener que realizar un nuevo trámite para volver al profesional que ya los atendía. Durante este lunes, la sede de PAMI permaneció colmada de afiliados que buscaban regularizar su situación.
El escenario se complejiza aún más por la reducción del personal de atención. En las últimas semanas se concretaron seis retiros voluntarios, por lo que la agencia local quedó con apenas cuatro trabajadores para atender a todos los afiliados del distrito, una situación que derivó en demoras y una importante sobrecarga en la atención al público.
El conflicto también alcanzó a los médicos prestadores. En medio de la negociación por la actualización de la cápita, trascendió que las autoridades habrían comunicado que los aumentos no alcanzarían a los profesionales que atienden a través de COCEBA, lo que incrementó el malestar del sector.
Ante este panorama, médicos afectados analizan impulsar nuevas acciones judiciales para frenar lo que consideran una maniobra arbitraria y de tinte político, mientras el descontento entre los afiliados continúa creciendo por una decisión que alteró la atención de miles de jubilados en Olavarría.