sábado 13 de agosto de 2022 - Edición Nº2333
Olavarria Hoy » Opinión » 8 mar 2018

PARO INTERNACIONAL DE MUJERES

#8M –¿Felíz día?

Una actitud recurrente e histórica, la de distanciar las conmemoraciones de su origen.


Por:
Mariana Cavilla Bilbao

Una actitud recurrente e histórica, la de distanciar las conmemoraciones de su origen.Se ha permitido que el mito distorsione el sentido volviendo aquel puntapié inicial, algo irreconocible. Seguramente este día, nuestros dispositivos y redes sociales han sido colmados por una gran cuota de videos, GIFs e imágenes, donde la figura de la mujer es exaltada -como la superheroína que todo lo puede-, o donde somos comparadas con rosas del hogar -de nuevo a las casas, de vuelta a la pasividad del adorno-. El 8 es historia de lucha, de abusos y de protesta. El 8 ratificamos lo que logramos y nos organizamos por lo que falta:

i. No es amor, es trabajo no remunerado.
Una vez escuché “si se paga afuera, significa que no se está pagando adentro”. En un sistema donde la fuerza de trabajo adquiere un valor monetario, las tareas domésticas no quedan excluidas. Comencemos por una de las desigualdades base que facilita el desarrollo del resto de injusticias: según datos del PNUD, del tiempo dedicado al trabajo doméstico no remunerado, el 76% es llevado adelante por mujeres y el 24%, por varones. Es decir, las mujeres dedicamos el doble de tiempo a dichas tareas (6,4 hs frente a 3,4hs). Si hay menores de 6 años en los hogares, la situación se agrava pudiendo llegar hasta 95% del tiempo dedicado. La asimétrica distribución de las tareas del hogar provoca que las trabajadoras cumplan una doble jornada laboral, fuera y dentro del hogar -que se vuelve triple, si consideramos participar en política-. Para salir a trabajar, hay que tener antes esto resuelto. La que no lo logró, duplica su jornada, mientras que la de clase media que logra liberarse, lo extiende a otra mujer, reforzando el cuidado de lxs niñxs y del hogar, como roles de género socialmente asignados. En ese sentido, se vuelve inminente una distribución equitativa de las tareas domésticas dentro del hogar; acompañada de un incremento en los días de licencia por paternidad; sumándose el reclamo por un papel más activo del Estado para garantizar guarderías, lactarios y geriátricos.

ii. La pobreza y la precarización laboral tiene cara de mujeres, lesbianas, travestis y transexuales.
La irrupción masiva por parte de las mujeres al mercado laboral parecía manifestarse como una conquista. A pesar de ello, en esta década aún persisten brechas salariales de género (llegando a cobrar un promedio de 27% menos en el sector formal y hasta 35% en el informal) y división sexual del trabajo, es decir, participaciones segregadas tanto horizontal (asociada a roles de género) como verticalmente (difícil acceso a cargos jerárquicos). Hacerse cargo del trabajo doméstico no remunerado produce que las mujeres se sobre-exijan para conseguir puestos para los que están debidamente calificadas. Esto lleva a tener diferentes rendimientos en comparación con sus pares varones; a truncar sus carreras profesionales por maternidad; a conseguir trabajos peores pagos, de menor carga horaria, o acabar directamente en el desempleo: según el INDEC, la tasa de desocupación de mujeres se encuentra un punto por encima del promedio nacional, duplicándose a 20% en mujeres menores de 29 años (frente a 17% para los varones del mismo rango etario).
La plata no alcanza y el sistema económico golpea más fuerte a las identidades femeninas. Mercedes D’Alessandro de Economía Feminista, nos cuenta los datos que arrojó un estudio piloto en el distrito de Buenos Aires sobre población trans: de 400, sólo 1% tiene trabajo formal y el 2% terminó su educación universitaria. Los requisitos solicitados en la ley de cupo laboral trans acaban siendo un obstáculo para la incorporación del colectivo en el mercado laboral.

iii. Educación sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar, Aborto legal para no morir.
Es el lema de la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.
*Educación sexual para decidir: Si bien contamos con una Ley de Educación Sexual Integral (ESI), el Poder Ejecutivo en connivencia con un Estado confesional de facto, niegan a nuestrxs niñxs y adolescentxs el derecho a la información sobre su sexualidad.
**Anticonceptivos para no abortar. El Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable (Ley nro 25.673) a cargo del Ministerio de Salud, en respuesta a su objetivo de promover la igualdad de derechos, equidad y justicia social en el campo de la salud sexual, brinda gratuitamente la cobertura de anticonceptivos, preservativos, diafragmas y espermicidas. Desde el año 2016 se registraron faltantes en las provincias: de tres millones de preservativos que solían entregarse, el recorte descendió el número al 10%. Sin presentar mejoras al día de la fecha, Nación ha dejado de realizar los envíos correspondientes, motivo por el cual, en el boletín oficial de la semana pasada, figura una compra urgente de insumos por parte del Ministerio de Salud porteño.
***Aborto legal para no morir. En la clandestinidad se realizan 500 mil abortos por año, de los cuales 47 terminan en muertes, número que se vería incrementado sin el trabajo de organizaciones feministas que, suplantando el rol de un Estado que brilla por su ausencia, ofrecen cuidado, información y acompañamiento. Sumando nuestros argumentos en la arena jurídica, el aborto está despenalizado en el artículo 86 del Código Penal Argentino, por las causales peligro para la vida, violación y salud (adhiriendo al concepto de la OMS que entiende la salud como física, psíquica y social). Y por si algún efector de salud aún tenía dudas, la despenalización fue ratificada por los fallos Acevedo (2007), L.M.R. (2011) y F.A.L. (2012).

iv. Fem-lesbo-tras-travesticidios. Los números de la violencia machista.
Si bien quedan muchísimos reclamos por fuera de este punteo que lejos está de ser exhaustivo, el último eslabón de esta cadena de violencia organizada es el asesinato de mujeres, lesbianas, travestis y trans por el simple hecho de serlo. Estos crímenes de odio, además de dejar heridas irrecuperables, presentan números alarmantes, por lo que elegimos arrojarlos al Estado para que finalmente entienda la violencia machista como un problema de salud pública. Hemos oído replicar en los medios la cifra de una muerta cada 18 hs, pero dejamos algunos más: 2679 son las asesinadas en la última década; 19 a 50 es el rango etario del 66% de las víctimas; 51 es el porcentaje de asesinadas dentro de su hogar; en el 83% de los casos denunciados por violencia de género, quien ejerce violencia es la pareja; según datos del Observatorio Nacional de Crímenes de odio LGBT (2016) el 77% ha sido contra Mujeres trans y el 13% lesbianas; el promedio de vida de una persona travesti o trans no supera los 40 años.

Por eso este 8M en el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y trans, vamos por la implementación de la ESI y por presupuesto para el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable; por el tratamiento y aprobación del proyecto de ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo; por igual remuneración para igual trabajo; por que el Estado garantice que el trabajo doméstico no pese sólo sobre los hombros de las identidades femeninas; por la implementación del cupo laboral trans; basta de femi-lesbo-travesticidios: por el cese de crimenes de odio hacia la comunidad LGBTTTIQ, basta de subejecución del presupuesto destinado a los programas para erradicar la violencia machista, por la implementación de protocolos para casos de violencia de género, por grupos para hombres que ejercen violencia y por un tratamiento responsable en los medios de comunicación.

¿Feliz día? Tal vez lo será, el día en que festejemos el fin del patriarcado.

¡Nos vemos en las plazas de todo el mundo!

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