La caída del poder adquisitivo ya no sólo se refleja en las estadísticas. En los supermercados de Olavarría comienzan a multiplicarse estrategias comerciales que buscan sostener las ventas frente a un consumidor cada vez más golpeado por la inflación, el endeudamiento y la pérdida de ingresos.
Una de las imágenes más llamativas puede verse en sucursales de Carrefour, donde funciona una góndola específica de "consumo inmediato", destinada a productos próximos a vencer que se ofrecen con descuentos de entre el 30% y el 50%.

La propuesta apunta a reducir el desperdicio de alimentos, pero también se ha convertido en una alternativa para muchos consumidores que buscan estirar al máximo el presupuesto mensual.
Otro fenómeno que gana espacio en las góndolas es la proliferación de productos sustitutos, especialmente dentro del rubro lácteos.
Cada vez es más frecuente encontrar artículos identificados como "alimento a base de", una denominación utilizada para diferenciar productos que reemplazan parcialmente ingredientes tradicionales. El fenómeno alcanza desde quesos rallados hasta algunas bebidas lácteas que compiten con la leche tradicional.
La tendencia fue advertida incluso por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), que señaló un fuerte crecimiento de productos que sustituyen el consumo de lácteos por cuestiones de precio.
Al mismo tiempo, las panaderías de los supermercados exhiben una creciente fragmentación de la oferta. Budines vendidos por porción, paquetes de galletitas con pocas unidades y presentaciones reducidas buscan adaptarse a consumidores que ya no pueden afrontar compras de mayor volumen.
El contexto explica buena parte de estos cambios. El consumo masivo registró en abril una caída del 3,8% interanual, mientras que respecto de marzo la contracción se acercó al 5%.
En los supermercados la situación fue aún más marcada, con una baja del 4,5% en comparación con marzo. Los mayoristas registraron una caída similar.
Los alimentos también continúan presionando sobre el bolsillo. Durante mayo, los lácteos encabezaron los aumentos con una suba promedio del 4,2%.
La leche entera fue uno de los productos que más aumentó, con un incremento del 5,8%, llevando el valor del sachet de primera marca a casi $2.100. La manteca también registró una fuerte actualización de precios y se acercó a los $4.700 por envase de 200 gramos.
Los datos muestran además un cambio en las prioridades de consumo. Dentro de los supermercados, el rubro más afectado fue el de los productos impulsivos, como golosinas, que registró una caída interanual del 14,1%. También sufrieron fuertes retrocesos los alimentos perecederos (-10,5%) y las bebidas sin alcohol (-6,4%).
Detrás de este fenómeno aparece una realidad cada vez más extendida: las familias destinan una parte creciente de sus ingresos al pago de créditos, préstamos y tarjetas, reduciendo el margen disponible para compras cotidianas.