En una ciudad atravesada históricamente por la actividad minera, con decenas de canteras hoy en desuso, Olavarría aparece como un punto clave en un proyecto del gobierno provincial junto al CONICET que busca transformar estos espacios en ambientes productivos y sustentables con la cría del pejerrey.
La iniciativa propone desarrollar acuicultura de pejerrey en cavas mineras abandonadas, una alternativa que apunta a reconvertir estos sitios —muchas veces considerados pasivos ambientales— en espacios con valor ecológico, económico y social.
En el marco del convenio, que se encuentra vigente desde febrero y durará un total de seis meses, los equipos de investigación se encuentran realizando estudios de caracterización de distintas canteras seleccionadas. Estas tareas incluyen relevamientos georreferenciados, mediciones de profundidad y volumen (batimetría), así como análisis físico-químicos y biológicos del agua, tales como concentración de nutrientes, clorofila y composición del plancton. Estos datos permiten evaluar la aptitud de cada ambiente para el desarrollo de peces.Olavarría, reconocida como la capital minera de la provincia de Buenos Aires, concentra una gran cantidad de estas canteras, lo que la convierte en un territorio estratégico para avanzar con esta experiencia piloto.
Para esta primera etapa se seleccionaron unas 20 cavas ubicadas en los partidos de La Plata, Berisso, Ensenada, Florencio Varela, Berazategui, Luján y Olavarría.
El proyecto es impulsado por el Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet” (ILPLA-CONICET-UNLP), en conjunto con el Ministerio de Producción bonaerense, y prevé intervenir unas 20 cavas en distintos puntos de la provincia, incluyendo varias en Olavarría.
Estas lagunas artificiales, generadas tras la extracción de suelo y luego inundadas por agua subterránea y lluvias, suelen quedar abandonadas una vez finalizada la actividad minera. En muchos casos, representan riesgos ambientales o sociales.
Frente a este escenario, los investigadores proponen darles un “post-uso” sustentable mediante la cría de pejerrey (Odontesthes bonariensis), una especie emblemática de la provincia.
“Cuando iniciamos la exploración de estos sitios, la necesidad era obtener información que no hay registrada. Al ser ambientes artificiales su biodiversidad suele ser diferente a la de las lagunas naturales”, explicó el investigador Javier García de Souza.
Para Olavarría, donde la minería no metalífera dejó una gran cantidad de cavas, el proyecto abre una posibilidad concreta de reconversión productiva. Estas excavaciones, utilizadas para extraer tosca y otros materiales, generaron nuevos cuerpos de agua que hoy forman parte del paisaje local.
Según los especialistas, estos ambientes presentan ventajas para la acuicultura, ya que permiten un mayor control sobre la cría de peces, aunque también requieren adaptaciones técnicas, como sistemas de bombeo para garantizar el ingreso de alimento natural.
“Este tipo de ambiente ofrece facilidades y restricciones para realizar la acuicultura”, señaló el director del ILPLA, Darío Colautti.
Además del aspecto productivo, la iniciativa también contempla el desarrollo de actividades vinculadas al turismo, la educación y el ecosocioturismo, en articulación con los municipios.
En ese sentido, las canteras abandonadas —que hoy representan un problema en muchas zonas de Olavarría— podrían convertirse en una oportunidad para diversificar la economía local y mejorar la relación entre la comunidad y su entorno.