El ataque contra mujeres trans y trabajadoras sexuales en los Bosques de Palermo volvió a poner en discusión la violencia y la discriminación que atraviesa la comunidad. Frente a este hecho, Victoria Altavista, conocida como Madame Lu, manifestó su indignación y preocupación por el crecimiento de los discursos de odio y sus consecuencias en la vida cotidiana.
Como Coordinadora del Espacio de Diversidad Sexual del STMO e integrante de Criar con Alas, Altavista sostuvo que lo ocurrido no puede analizarse como un episodio aislado, sino en un contexto de hostilidad que, según señaló, se viene profundizando.
“A mí no me entra en la cabeza que haya un grupo de jóvenes que se organizan para ir a cazar travestis. Me parece un montón”, expresó al referirse al ataque.
En diálogo con Olavarría HOY contó que, recientemente, publicó un contenido en redes sociales y recibió comentarios violentos, entre ellos amenazas y expresiones que reivindicaban los Falcon Verdes.
“Más allá de los trolls, hay gente que te comenta por ser quien sos, por querer existir, o que directamente te desea la muerte”, señaló. En ese sentido, consideró que la comunidad trans es atacada por su identidad y por el hecho de intentar vivir libremente.
“Es un odio que se viene instalando hace tiempo, estos años aún más. Es un odio que se instala en las casas, en las redes sociales, en los discursos políticos, y ahí estamos nosotras”, afirmó.
Altavista reconoció que el ataque en Palermo le generó miedo y que su primera reacción fue querer alejarse. También explicó que la preocupación no se limita a un hecho puntual: las personas trans deben mantenerse alerta cuando salen de sus casas, circulan por la calle o se encuentran en sus lugares de trabajo. “Es agotador”, resumió.
Al referirse a la realidad local, Altavista advirtió que la discriminación contra las personas trans continúa presente en Olavarría y recordó que ya hubo situaciones de violencia en la ciudad. “No quiero pensar qué pasa en Olavarría. Ya pasó en Olavarría igual”, expresó.
En ese marco, mencionó el caso de Esteban Mara Navarro y el de otras compañeras trans. “No quiero que siga pasando”, sostuvo.
Desde su experiencia en espacios de acompañamiento, señaló que las situaciones de discriminación aparecen con frecuencia en las conversaciones con adolescentes y sus familias.
“Nosotros como espacio escuchamos situaciones de discriminación que pasan mucho en la escuela. Yo siempre digo que la escuela no se pierda como un lugar de refugio, y eso también me asusta”, manifestó.
La entrevistada remarcó que la discriminación continúa siendo una problemática muy presente, especialmente en el ámbito educativo. También mencionó las distintas trayectorias escolares de las mujeres trans: algunas no pudieron continuar sus estudios, mientras que otras lograron finalizarlos a través del Plan FinEs.
Altavista explicó que, frente a estas situaciones, los espacios de diversidad cumplen un papel fundamental para ofrecer escucha, contención y acompañamiento a quienes atraviesan momentos de violencia o discriminación.
En particular, manifestó su preocupación por las infancias y adolescencias que comienzan a expresar o afirmar su identidad, y por la importancia de que encuentren lugares donde puedan sentirse acompañadas.
“Pensé inmediatamente en los niños, en los adolescentes, en las personas de la comunidad trans que están empezando a salir, a afirmarse, y en las organizaciones y espacios que les ofrecen apoyo, escucha y una manera de aliviar ese dolor”, contó.
Para la entrevistada, el problema también está relacionado con la sensación de impunidad y la falta de consecuencias frente a las agresiones.
“Siempre nos estamos defendiendo entre nosotras. Tiene que haber una consecuencia ante esto que pasó y ante lo que viene pasando. Me parece que no puede quedar esto así nomás”, reclamó.
Finalmente, cuestionó que todavía se discuta la humanidad y la existencia de las personas trans. “Es demasiado que la sociedad tenga que debatir la humanidad de una persona. Nadie debería tener que defender su existencia”, concluyó.