Un estudio científico desarrollado por investigadores de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) aportó nuevas pistas para esclarecer la identidad de una mujer cuyo cuerpo calcinado fue encontrado en Puerto Madero, en febrero de 2015. Los resultados orientan la búsqueda hacia el Noroeste Argentino, especialmente la provincia de Tucumán, aunque no permiten descartar otros posibles orígenes.
El trabajo fue realizado por integrantes del Laboratorio de Ecología Evolutiva Humana (LEEH), perteneciente a la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO), con sede en Quequén. El equipo está integrado por el doctor Luciano Valenzuela y los licenciados Luciano Loupías y Felipe Otero.
Los investigadores fueron convocados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), con el que la Facultad mantiene un convenio de colaboración científica y tecnológica en distintas especialidades forenses.
Los isótopos estables son variantes de un mismo elemento químico que tienen diferente cantidad de neutrones, pero no se desintegran con el paso del tiempo. Se encuentran naturalmente en el ambiente, los alimentos y los tejidos de las personas.
Su análisis permite estudiar información relacionada con la alimentación y el entorno geográfico en el que vivió una persona. Esto se debe a que los alimentos y el agua presentan determinadas características isotópicas, que pueden variar según la región. Esas señales quedan incorporadas en los tejidos humanos y pueden analizarse incluso después de la muerte.
En este caso, los científicos estudiaron los isótopos de carbono y nitrógeno presentes en el colágeno de tres huesos de la víctima: un fémur, una costilla y un metatarso.
La comparación de esos valores con muestras de referencia permitió establecer que el patrón isotópico era compatible con personas del Noroeste Argentino, particularmente de Tucumán. Sin embargo, los investigadores aclararon que no pueden descartarse otros orígenes para los cuales todavía no existen muestras de referencia.
El estudio fue posible gracias a BITACORA (Base de Información Isotópica de Tejidos Actuales como Referencia Argentina), un proyecto de investigación que recopila muestras de tejidos humanos donados y analiza sus valores isotópicos.
La base reúne información sobre las variaciones geográficas de los isótopos en la población argentina y funciona como una herramienta de comparación para investigaciones forenses que buscan determinar el posible origen de personas fallecidas sin identificar.
En declaraciones publicadas por Clarín, el doctor Luciano Valenzuela explicó que las tres muestras analizadas presentaron un patrón isotópico similar, pese a tratarse de huesos que no conservan de la misma manera la información isotópica.
Según el investigador, esa coincidencia indicaría que la mujer mantuvo una dieta estable durante muchos años.
El análisis también se vincula con las características alimentarias de las distintas regiones del país, cuyos patrones pueden presentar diferencias geográficas.
De acuerdo con los estudios realizados por el EAAF, la mujer habría tenido una estatura de entre 1,52 y 1,60 metros. A partir de la forma del pubis, los especialistas estimaron que tendría alrededor de 50 años.
La nueva información podría reorientar la investigación penal y permitir avanzar en la búsqueda de familiares, inicialmente en Tucumán, para realizar un eventual cotejo de ADN.
Las mediciones isotópicas se llevaron adelante en el Laboratorio de Isótopos Estables de Quequén (LIEQ), perteneciente a la FACSO/UNICEN. Su puesta en funcionamiento fue posible gracias al financiamiento del programa Equipar Ciencia, otorgado en 2022, que permitió incorporar equipamiento de última generación.
La investigación se desarrolló en articulación con la Secretaría de Identificación y Búsqueda de Personas Extraviadas (SIFEBU), dependiente de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI) del Ministerio Público Fiscal de la Nación.
El aporte de la ciencia no permitió todavía establecer la identidad de la mujer, pero sumó información concreta para orientar la búsqueda y avanzar en una investigación que permanece abierta desde hace más de una década.