“La situación en Argentina es muy preocupante con respecto a la sífilis”, sostuvo la infectóloga Silvia González Ayala, integrante del Consejo Asesor de Profesores Extraordinarios y Jubilados de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, quien destacó la “alta circulación” de la bacteria Treponema pallidum, responsable de la infección.
Para la bioquímica Rosana Toro, responsable del Centro de Asesoramiento, Prevención y Testeo de VIH y Sífilis de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, el aumento de los testeos y la mejora de los sistemas de notificación pueden explicar una parte del crecimiento de los diagnósticos, pero no alcanzan para explicar por sí solos la magnitud del fenómeno. “Indudablemente existe una mayor exposición a los agentes de transmisión sexual”, señaló.
El impacto de la sífilis se concentra especialmente entre los jóvenes. Según el BEN, el 76% de los casos corresponde a personas de entre 15 y 39 años, mientras que el grupo de 20 a 24 años presenta la mayor incidencia.
Ese perfil también aparece en los testeos que se realizan en el Laboratorio de Salud Pública de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP. Allí, el primer miércoles de cada mes se realizan entre 50 y 100 pruebas gratuitas, confidenciales y sin turno previo, con resultados disponibles en aproximadamente 15 a 20 minutos. “La mayoría de quienes concurren son estudiantes universitarios, con un promedio de edad de 24 años”, explicó Toro.
¿Qué es la sífilis?
La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por una bacteria llamada Treponema pallidum.
Si no se trata, puede avanzar y afectar distintas partes del cuerpo (piel, corazón, sistema nervioso, etc.).
¿Cómo se contagia?
La sífilis se transmite por contacto directo con lesiones (aunque no siempre se ven).
Formas más frecuentes:
De madre a bebé (sífilis congénita):
• Puede transmitirse durante el embarazo por placenta o durante el parto si no hubo tratamiento.
El período de incubación va de 10 a 90 días (promedio: 3 semanas).
¿Cuáles son los síntomas?
En una primera etapa genera una lesión o úlcera llamada “chancro” -generalmente única y no dolorosa- en la boca, el ano, la vagina o el pene. Muchas veces es acompañada por la inflamación de un ganglio en la zona. Esta etapa inicial se llama sífilis primaria.
Aun cuando no se reciba tratamiento, la lesión o úlcera desaparece sola después de unos días, y la infección puede progresar a la segunda etapa (sífilis secundaria), después de un período de “latencia”, que es variable y durante el cual no aparecen síntomas.
Los síntomas de la sífilis secundaria pueden presentarse hasta varios meses más tarde. Entre estos pueden aparecer: erupción (o ronchas) en el cuerpo, lesiones en la boca, fiebre y aumento generalizado del tamaño de los ganglios, caída del cabello, malestar general, verrugas en la zona genital.
Prevención
Preservativo siempre
• Usar preservativo desde el inicio hasta el final
• En sexo vaginal, anal y oral
• Revisar vencimiento y que no esté dañado
• Usar lubricantes a base de agua
Testeo regular
Hacerse test aunque no haya síntomas, especialmente si:
• tenés nuevas parejas sexuales
• múltiples parejas
• relaciones sin preservativo
• si tu pareja tuvo diagnóstico de ITS
Hay test rápidos de sífilis con resultado en menos de 30 minutos.
Control prenatal obligatorio
Para prevenir sífilis congénita:
• test en el primer control prenatal
• repetir test en el tercer trimestre
• tratamiento inmediato si da positivo
• tratar también a la pareja
¿Cuál es el tratamiento?
La sífilis se cura con un tratamiento sencillo y seguro que está disponible en todos los espacios de salud públicos. El tratamiento debe realizarlo la persona que tiene la infección y su/s pareja/s sexuales.
El tratamiento es sencillo y consiste en la administración de antibióticos, cuya dosis depende del estadio al momento del diagnóstico. El más habitual es la penicilina G benzatínica por vía intramuscular, aunque hay otras opciones para determinadas situaciones específicas.
En el caso de la sífilis congénita en el recién nacido, es muy importante la realización del diagnóstico para poder recibir su tratamiento que es diferente al de las personas adultas y que requiere la internación del bebé. (DIB)