El titular de Obras Públicas del Municipio de Olavarría, el ingeniero Orfel Fariña, rechazó las críticas de la oposición y aseguró que es “mentira” atribuir los problemas registrados durante el último temporal a la falta de limpieza de los desagües pluviales. El funcionario remarcó que la situación estuvo directamente vinculada a la intensidad de las lluvias y destacó la respuesta del sistema hídrico local.
Fariña explicó que en la ciudad cayeron 151 milímetros en una sola noche, mientras que en localidades como Recalde se registraron hasta 216 milímetros. “Es súper claro que esa fue la explicación primera. No es sólo la cantidad de agua, sino el tiempo en el que cayó”, sostuvo.
El funcionario fue contundente frente a los cuestionamientos: “Si uno mira los focos de conflicto en toda la ciudad fueron muy poquititos los generados por presencia de basura en sumideros. Realmente hablar que la falta de limpieza en los sumideros es la responsable de esto es mentira”.
En ese sentido, destacó que los trabajos sostenidos de mantenimiento y limpieza de canales permitieron que el agua escurriera rápidamente en la mayor parte del distrito. “El agua escurrió rápido. El arroyo está muy bien por los trabajos que se vienen haciendo hace mucho tiempo y además porque la lluvia en la cuenca alta fue mucho menor”, explicó, al tiempo que subrayó que en Loma Negra apenas se registraron 40 milímetros.
Fariña también remarcó que el Municipio mantuvo las tareas de limpieza pese a los recortes presupuestarios, utilizando personal propio para sostener el funcionamiento del sistema.
El titular de Obras Públicas explicó que la red de desagües pluviales de Olavarría fue diseñada en la década del 60, cuando la población era la mitad de la actual. “Los caños tienen un diámetro pensado para otra cantidad de habitantes. Por eso cualquier lluvia importante genera problemas, y con 150 milímetros, obviamente, más”, detalló.
En ese marco, consideró que la cantidad de sumideros resulta hoy “insuficiente” y que el crecimiento urbano también incide en este tipo de situaciones. No obstante, aclaró que la ciudad “no está perimida”, sino que se trata de la combinación entre un sistema antiguo y un evento climático extraordinario.
Desde el Municipio realizaron una evaluación “muy favorable” del comportamiento general del sistema hidráulico. Fariña indicó que, salvo casos puntuales, la mayoría de los inconvenientes ya fueron resueltos y que los equipos municipales actuaron de manera inmediata para atender los reclamos vecinales y planificar soluciones a futuro.
Entre los puntos a trabajar, mencionó una alcantarilla tapada en barrio Eucalipto, tareas en Ituzaingó Norte —pasando la Ruta 226—, y algunas intervenciones en Villa Aurora. También señaló que en sectores como Carlos Pellegrini y Eucaliptus hubo problemas vinculados a una planificación deficiente.
Respecto al Hospital Municipal, informó que se registraron filtraciones en la guardia y la cocina, algunas ya conocidas, y que existen obras proyectadas para solucionarlas. De todos modos, destacó que el centro de salud pudo funcionar con normalidad.
Sobre Recalde, Fariña reconoció que la situación es más compleja, aunque aclaró que el agua drenó correctamente. “El acceso está muy complicado, así que queda solo para emergencias”, indicó, y adelantó que los trabajos continuarán para mejorar la transitabilidad, aunque el acceso permanece habilitado.
En relación al arroyo Tapalqué, el funcionario transmitió tranquilidad: “El arroyo es lo que más tranquilidad podría conferir”. En ese sentido, explicó que si bien existió riesgo de anegamientos en algunos sectores, no hubo riesgo de inundación, en parte porque las lluvias aguas arriba fueron considerablemente menores.
Finalmente, destacó que este lunes se reforzarán trabajos en la margen izquierda del arroyo entre Hornos y Coronel Suárez, aunque se mostró conforme con el resultado general ante un evento climático de gran magnitud.