El conflicto del transporte de cargas escala en la provincia de Buenos Aires y amenaza con llegar de forma inminente a Olavarría, en medio de negociaciones caídas, reclamos por tarifas y protestas que ya comenzaron a multiplicarse en distintos puntos del territorio bonaerense. El aumento del combustible aceleró la crisis.
El detonante fue el fracaso de la reunión de la Comisión Asesora del Transporte del Agro, donde cámaras empresarias y productores intentaron, sin éxito, acordar una actualización de tarifas con la mediación del Ministerio de Transporte. El encuentro terminó sin definiciones y el diálogo quedó completamente estancado.
En este contexto, la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC) se declaró en estado de alerta y habilitó posibles medidas de fuerza, mientras que grupos de transportistas autoconvocados ya iniciaron protestas en rutas clave, como el cruce de las rutas 205 y 51. El conflicto, que comenzó en otras regiones, podría trasladarse en las próximas horas a Olavarría, un punto estratégico para la logística del centro bonaerense.
El eje del conflicto es la actualización de tarifas, fuertemente retrasadas frente al aumento de costos, especialmente el combustible que viene registrando fuertes aumentos. Según datos del sector, los gastos subieron un 15,2% entre febrero y marzo, lo que llevó a los transportistas a reclamar una recomposición superior al 20%.
“Esto es un reclamo general de todo el transporte. Se trata de todas las tarifas, no solo del cereal, sino de toda la actividad del camión”, remarcaron desde el sector.
En la misma línea, advirtieron: “Queremos solucionar el tema tarifas porque la situación del país está muy difícil, quedamos con valores muy por debajo de lo que deberíamos cobrar para poder vivir. Prácticamente el 70% de los que percibimos se nos va en gastos, nos queda muy poco”.
Además, insistieron en la urgencia de una actualización: “Necesitamos que se actualice un 20% la tarifa. Los aumentos de combustibles son terribles y nos están perjudicando enormemente. No podemos continuar así, el problema es muy grave a nivel nacional”.
Mientras tanto, desde el lado de los productores, nucleados en CARBAP, sostienen que las tarifas actuales ya están por debajo de lo acordado en febrero, aunque proponen ajustes parciales. Por su parte, la Federación de Acopiadores ofreció una suba del 10%, propuesta que fue rechazada por los transportistas.
Con el conflicto sin resolución, las medidas comienzan a escalar. De hecho, ya se inició una protesta por tiempo indeterminado frente a la planta de Cargill en Pehuajó, y desde el sector advierten que las manifestaciones “se están multiplicando en todos lados”.
En este escenario, crece la preocupación en Olavarría, donde el arribo de protestas podría afectar directamente la logística del agro, el abastecimiento y la actividad económica local, en una ciudad clave para el movimiento de cargas en la región.