“La matriculación está en el corazón de la defensa de nuestra profesión”. Con esa definición, el presidente del Colegio de Sociólogos y Sociólogas de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Terriles, sintetizó el sentido estratégico de la matrícula profesional, entendida no solo como un requisito legal, sino como una herramienta central para proteger, jerarquizar y fortalecer el ejercicio de la sociología. La afiliación al Colegio expresa una decisión colectiva de organización profesional que impacta directamente en la calidad del trabajo, en el reconocimiento social de la disciplina y en la construcción de un campo laboral más justo.
En la provincia de Buenos Aires, la Ley 10.307 establece la obligatoriedad de la matrícula para ejercer la profesión y crea el marco normativo que regula la actividad. En ese esquema, el Colegio cumple una función de resguardo del libre ejercicio profesional, interviniendo frente a prácticas irregulares, intrusismo o contrataciones precarias, y promoviendo estándares comunes que ordenan el campo laboral. La matrícula, en este sentido, opera como un instrumento de legitimación que certifica incumbencias, delimita responsabilidades y brinda seguridad tanto a profesionales como a quienes requieren sus servicios.
“El aspecto legal es importante pero no es el central. El Colegio actúa como un gremio que defiende a las y los profesionales, los jerarquiza, capacita y fija reglas claras tanto en materia de honorarios como de condiciones laborales que de otras maneras estarían libradas al mercado”, agregó Terriles, al explicar el rol institucional de la entidad. Desde esta perspectiva, la matrícula se vincula directamente con la posibilidad de construir un piso de derechos y referencias comunes que fortalezcan el posicionamiento colectivo frente a organismos públicos, empleadores y otros actores del sistema.
Además, la matriculación habilita el acceso a instancias de capacitación continua, espacios de actualización y beneficios derivados de convenios con otras entidades profesionales y empresas. De este modo, la pertenencia al Colegio se traduce en respaldo institucional, mejores condiciones de ejercicio y una construcción colectiva orientada a consolidar el lugar de la sociología en la vida social, académica y laboral bonaerense, reforzando su aporte a las políticas públicas, al desarrollo territorial y a la comprensión de los procesos sociales contemporáneos.